Fue este do 30 de octubre, en el Teatro Colón de Mar del Plata. Tuvo la particularidad de contar con queridos músicos amigos que compartieron las canciones propias del dúo y aportaron su talento en este repertorio. Se amplió la textura musical y se multiplicaron las voces. Sebastián Echarry y Pablo Duarte contaron con la participación de Juan Sardi, Sabrina Striebeck, Marita Moyano, Pablo Olmedo, Marcos Soler, Javier Canevari, Clarisa Monzón Herrera y Martín Crivello, además de la bailarina Brenda Benavente.
El Dúo La Trova cumplió 14 años de formación y el festejo fue a lo grande: con un recital que tuvo varios artistas invitados de primerísimo nivel. Ese es un sello identitario de los recitales aniversarios del dúo, que se celebran de esta manera desde el tercero, en 2000. Temas referenciales de Sebastián Echarry, como “Tierra adentro”, “Cuéntame” y “El murgón” convivieron en el repertorio con otros nuevos, como “Cosecha de pueblo” (coautoría con Alvaro Alvarez), “Salto de río”, “Siembra de pueblo” y “Zamba niña”, este último compuesto junto a Marita Moyano y Juan Sardi.
En lo referente a la instrumentación, se sumaron a la formación tradicional del dúo (guitarra, voces y accesorios) el bajo de Striebeck, la percusión y el ronroco de Sardi, las guitarras de Soler y Monzón Herrera, la voz de Marita Moyano, el piano de Canevari, la guitarra y la voz de Olmedo y la flauta traversa de Crivello, lo que amplió la textura musical de la propuesta y los timbres instrumentales.
El festejo de los 14 años del DúoLa Trova había comenzado con recitales en el Centro Social y Cultural La Víade Tandil y en La Peña del Colorado de Palermo, Ciudad de Buenos Aires (ver nota anterior).
Desde la poesía y con las voces y la guitarra como armas, a fuerza de canción el Dúo La Trova va caminando. Como dijo nuestro querido hermano Vicente Feliú, le cantamos a todo lo que dignifique o embellezca. En ese cantar buscamos transmitir que hay otra forma de construir el mundo distinta a la que se plantea desde el capitalismo y este pos posmodernismo, un mundo donde quepan muchos mundos, donde se respeten los derechos humanos, donde la honestidad, la solidaridad y el compromiso con las causas justas sean la base de nuestro hacer, donde las relaciones interpersonales estén basadas en el amor por el otro y no en el interés o la conveniencia, donde se respete la diversidad y se valoren las diferencias como un bien insoslayable de la humanidad, donde las causas colectivas y el bien común sean prioridad, entre tantas otras cosas.

























